¿Qué es el Citalopram?
El Citalopram es un medicamento antidepresivo que pertenece a la clase de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Se utiliza principalmente para tratar trastornos del estado de ánimo como la depresión mayor, y también puede ser eficaz en el manejo de ciertos tipos de ansiedad. Su función principal es aumentar la disponibilidad de serotonina en el cerebro, un neurotransmisor esencial para la regulación del estado de ánimo, el sueño y el bienestar emocional.
A diferencia de otros antidepresivos más antiguos, los ISRS como el Citalopram tienden a tener menos efectos secundarios y son generalmente mejor tolerados por los pacientes. Este perfil lo ha convertido en uno de los tratamientos de primera línea para trastornos depresivos en muchos países, incluido el ámbito hispanohablante.
Definición breve y clara del medicamento
El Citalopram es un fármaco psicotrópico de prescripción médica indicado para tratar la depresión y otros trastornos relacionados con el desequilibrio químico de la serotonina en el cerebro. Pertenece a los ISRS y actúa al inhibir la recaptación de serotonina en las neuronas, facilitando su acción prolongada en el sistema nervioso central.
Tipo de medicamento (antidepresivo, ISRS)
Como inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina, el Citalopram se clasifica dentro de los antidepresivos modernos. Comparado con otros tipos de antidepresivos como los tricíclicos o los IMAOs, los ISRS son más específicos en su acción sobre la serotonina, lo que minimiza la probabilidad de efectos adversos relacionados con otros neurotransmisores.
Breve historia o contexto de uso clínico
El Citalopram fue desarrollado en la década de 1980 por la farmacéutica danesa Lundbeck y aprobado para uso clínico en varios países en los años siguientes. Desde entonces, ha sido ampliamente utilizado tanto en contextos hospitalarios como ambulatorios. Su eficacia ha sido respaldada por numerosos estudios clínicos que avalan su uso seguro y prolongado en adultos.
Importancia en el tratamiento de trastornos mentales
El Citalopram se ha consolidado como una herramienta terapéutica clave para el manejo de trastornos del estado de ánimo. Al mejorar la disponibilidad de serotonina, contribuye significativamente a la estabilización emocional, la reducción de pensamientos negativos y la mejora general del bienestar psicológico. Su uso controlado puede representar un cambio notable en la calidad de vida de las personas que padecen depresión o ansiedad, facilitando su recuperación emocional y funcional.
Composición
El Citalopram se presenta en diversas formas farmacéuticas, principalmente comprimidos o tabletas, cuya formulación está diseñada para ofrecer una absorción eficiente y segura del principio activo. La composición de este medicamento incluye tanto el ingrediente activo responsable de su efecto terapéutico como una serie de excipientes que permiten su adecuada conservación, administración y tolerancia por parte del organismo.
Principio activo: Citalopram hidrobromuro
El componente principal del medicamento es el citalopram hidrobromuro, una sal que contiene el principio activo en una forma estable y biodisponible. Este compuesto actúa directamente sobre el sistema nervioso central, inhibiendo la recaptación de serotonina, lo que mejora la señalización entre neuronas y contribuye a aliviar los síntomas depresivos.
La cantidad de principio activo puede variar según la presentación del producto. Las dosis más comunes incluyen 10 mg, 20 mg y 40 mg de citalopram base, siendo la de 20 mg una de las más prescritas por su equilibrio entre eficacia y tolerabilidad.
Formas disponibles
El Citalopram se encuentra disponible en varias presentaciones, aunque las más comunes en el mercado son:
- Comprimidos recubiertos
- Gotas orales (en algunos países)
Los comprimidos están diseñados para facilitar la dosificación exacta y una liberación controlada del medicamento. Cada tableta suele venir identificada con el contenido en miligramos del principio activo para evitar errores de administración.
Concentraciones comunes
En el entorno clínico, el Citalopram se administra principalmente en concentraciones de:
- 10 mg: suele utilizarse como dosis inicial o en pacientes sensibles
- 20 mg: es la dosis terapéutica estándar para la mayoría de los adultos
- 40 mg: reservada para casos más severos bajo supervisión médica
Estas concentraciones permiten una adaptación progresiva del tratamiento según la respuesta individual del paciente y su tolerancia al medicamento. El ajuste de dosis debe realizarse siempre bajo supervisión profesional.
Excipientes relevantes
Además del principio activo, el Citalopram contiene excipientes que pueden variar ligeramente según el fabricante, pero que en general incluyen:
- Lactosa monohidrato
- Celulosa microcristalina
- Sílice coloidal anhidra
- Estearato de magnesio
- Hipromelosa (en el recubrimiento)
- Macrogol y dióxido de titanio (para la película del comprimido)
Estos componentes no poseen acción farmacológica, pero son esenciales para la estabilidad del medicamento, su correcta absorción y su apariencia física. Es importante tener en cuenta la presencia de lactosa, especialmente en pacientes con intolerancia a este azúcar.
¿Cómo se toma el Citalopram?
La administración adecuada del Citalopram es fundamental para lograr los efectos terapéuticos deseados y reducir el riesgo de efectos secundarios. Aunque se trata de un medicamento bien tolerado, su uso debe ser responsable y adaptado a las necesidades individuales del paciente. La forma, frecuencia y duración del tratamiento deben seguir siempre las indicaciones de un profesional de la salud, especialmente durante las primeras semanas de uso.
Dosis recomendada
La dosis inicial habitual en adultos es de 20 mg al día. En algunos casos, puede iniciarse con 10 mg, especialmente en pacientes sensibles o de edad avanzada. Dependiendo de la respuesta del paciente y de la tolerancia al tratamiento, la dosis puede ajustarse hasta un máximo de 40 mg diarios. Estos ajustes deben hacerse de forma progresiva y con seguimiento médico para evitar reacciones adversas.
En personas mayores de 65 años, la dosis máxima recomendada suele ser de 20 mg diarios, debido a una menor capacidad de metabolización y un mayor riesgo de efectos secundarios relacionados con el sistema nervioso central.
Modo de administración
El Citalopram debe tomarse por vía oral, generalmente una vez al día. Puede ingerirse con o sin alimentos, preferiblemente a la misma hora cada día para mantener niveles constantes en el organismo. Los comprimidos deben tragarse enteros, acompañados de un vaso de agua. No se recomienda partir ni masticar las tabletas, ya que esto podría afectar la liberación controlada del principio activo.
Si se utiliza la presentación en gotas, estas deben diluirse en agua o jugo justo antes de su ingesta, siguiendo cuidadosamente la dosificación indicada en el prospecto o por el profesional de salud.
Es esencial no modificar la dosis por cuenta propia ni interrumpir el tratamiento de forma repentina, ya que esto puede generar síntomas de retirada como irritabilidad, mareos, trastornos del sueño o ansiedad.
Duración del tratamiento
El tratamiento con Citalopram no es de efecto inmediato. En general, los primeros beneficios comienzan a notarse después de dos a cuatro semanas de uso continuo. Sin embargo, la duración completa del tratamiento puede extenderse durante varios meses, dependiendo de la evolución del paciente y de la naturaleza del trastorno tratado.
Incluso si los síntomas mejoran, es importante continuar con el tratamiento durante el tiempo recomendado, ya que la interrupción prematura puede provocar recaídas. La suspensión del medicamento debe hacerse de forma gradual, siempre bajo supervisión médica, para evitar efectos secundarios por discontinuación.
¿Cómo actúa el Citalopram?
El Citalopram actúa directamente sobre el sistema nervioso central mediante un mecanismo específico que favorece el equilibrio químico en el cerebro. Su acción se centra principalmente en la serotonina, un neurotransmisor fundamental para la regulación del estado de ánimo, el apetito, el sueño y otras funciones emocionales y fisiológicas. Al intervenir en este sistema, el medicamento ayuda a reducir los síntomas de la depresión y ciertos trastornos de ansiedad.
Mecanismo de acción: inhibición de la recaptación de serotonina
El Citalopram pertenece al grupo de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Su acción consiste en bloquear la recaptación de este neurotransmisor por parte de las neuronas presinápticas. En condiciones normales, después de ser liberada en el espacio sináptico, la serotonina es reabsorbida rápidamente, lo que reduce su efecto. Al inhibir este proceso, el Citalopram permite que la serotonina permanezca más tiempo disponible para interactuar con los receptores postsinápticos.
Este aumento de serotonina en las sinapsis neuronales mejora la transmisión de señales relacionadas con el estado de ánimo y otras funciones cognitivas, lo que contribuye a una mejoría gradual de los síntomas depresivos y ansiosos.
Efectos sobre el sistema nervioso central
El incremento sostenido de serotonina en el cerebro favorece una respuesta emocional más equilibrada, disminuye la intensidad de pensamientos negativos y mejora la capacidad de afrontamiento ante situaciones de estrés. A diferencia de otros tipos de medicamentos que actúan sobre múltiples neurotransmisores, el Citalopram se distingue por su alta selectividad hacia la serotonina, lo que minimiza los efectos adversos relacionados con otras vías químicas cerebrales.
Este perfil farmacológico contribuye a que sea mejor tolerado por los pacientes y adecuado para tratamientos prolongados en casos de trastornos afectivos persistentes.
Tiempo estimado para observar mejoras
Los efectos terapéuticos del Citalopram no son inmediatos. La mayoría de los pacientes comienzan a notar una mejoría gradual entre las dos y cuatro semanas de iniciado el tratamiento. En algunos casos, pueden pasar hasta seis semanas para alcanzar el efecto máximo.
Durante este período inicial, es común que los síntomas no cambien significativamente o incluso se intensifiquen de forma leve. Esta fase de adaptación es temporal y se considera parte del proceso normal de ajuste del sistema nervioso al nuevo equilibrio químico inducido por el medicamento.
La constancia en la toma diaria y el seguimiento médico son fundamentales para asegurar una respuesta eficaz y segura al tratamiento.
Indicaciones
El Citalopram está indicado principalmente para el tratamiento de trastornos del estado de ánimo y ciertas alteraciones de ansiedad. Su uso está respaldado por estudios clínicos que han demostrado su eficacia en la regulación del equilibrio emocional y la reducción de síntomas depresivos y ansiosos. Gracias a su perfil de seguridad y tolerabilidad, se ha convertido en uno de los antidepresivos más prescritos a nivel mundial en contextos tanto hospitalarios como ambulatorios.
Trastorno depresivo mayor
La indicación más común del Citalopram es el tratamiento del trastorno depresivo mayor, una condición caracterizada por tristeza persistente, pérdida de interés o placer, fatiga, alteraciones del sueño, disminución de la concentración y pensamientos negativos recurrentes. El Citalopram contribuye a restaurar el equilibrio de serotonina en el cerebro, lo que permite reducir gradualmente estos síntomas y mejorar el estado general del paciente.
El tratamiento suele mantenerse durante varios meses, incluso después de que los síntomas hayan remitido, para prevenir recaídas y consolidar la mejoría clínica.
Trastornos de ansiedad
El Citalopram también es utilizado en el manejo de diversos trastornos de ansiedad, especialmente cuando los síntomas interfieren de forma significativa en la vida cotidiana. Entre los trastornos más comúnmente tratados se incluyen:
- Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)
- Trastorno de pánico
- Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
- Fobia social (ansiedad social)
En estos casos, el medicamento ayuda a disminuir la tensión, los pensamientos intrusivos, el miedo irracional y otros síntomas relacionados con la hiperactividad del sistema nervioso.
Otras posibles indicaciones fuera de etiqueta (off-label)
En algunos contextos clínicos, el Citalopram puede utilizarse de forma off-label para el tratamiento de otras condiciones no incluidas en su ficha técnica, siempre bajo criterio médico. Entre estas aplicaciones se encuentran:
- Trastorno disfórico premenstrual
- Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
- Dolor crónico con componente emocional
- Trastornos de la alimentación, en combinación con psicoterapia
Estas indicaciones deben evaluarse cuidadosamente y aplicarse en función del perfil del paciente, su historial médico y la respuesta a tratamientos previos. La supervisión profesional continua es imprescindible para asegurar un uso adecuado del medicamento en estos casos.
Contraindicaciones
Aunque el Citalopram es un medicamento eficaz y bien tolerado por la mayoría de los pacientes, no está indicado en todos los casos. Existen situaciones médicas específicas en las que su uso está contraindicado debido al riesgo de reacciones adversas graves o interacciones perjudiciales. Es fundamental que el paciente informe a su médico sobre cualquier condición preexistente o medicación en curso antes de iniciar el tratamiento con Citalopram.
Hipersensibilidad al principio activo o excipientes
El uso de Citalopram está contraindicado en personas con hipersensibilidad conocida al principio activo (citalopram hidrobromuro) o a cualquiera de los excipientes de la formulación. La administración del medicamento en estos casos puede provocar reacciones alérgicas, que pueden manifestarse con erupciones cutáneas, hinchazón, dificultad respiratoria u otras respuestas inmunológicas que requieren atención médica inmediata.
Uso simultáneo con inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)
El Citalopram no debe utilizarse en combinación con medicamentos del tipo IMAO, ya que esta asociación puede provocar una reacción grave conocida como síndrome serotoninérgico. Esta condición se caracteriza por una excesiva acumulación de serotonina en el sistema nervioso central y puede resultar potencialmente mortal si no se trata a tiempo.
Se debe respetar un intervalo mínimo de 14 días entre la interrupción del tratamiento con un IMAO y el inicio del tratamiento con Citalopram, y viceversa.
Prolongación del intervalo QT
El Citalopram está contraindicado en pacientes con antecedentes conocidos de prolongación del intervalo QT en el electrocardiograma o en aquellos que padecen de arritmias ventriculares como la torsade de pointes. También se debe evitar en personas que presenten niveles bajos de potasio o magnesio en sangre, ya que estas condiciones aumentan el riesgo de alteraciones cardíacas graves.
En ciertos casos, puede ser necesario realizar un seguimiento electrocardiográfico para asegurar la seguridad del tratamiento, especialmente en pacientes de edad avanzada o con enfermedades cardíacas.
Embarazo y lactancia
Aunque el uso de Citalopram durante el embarazo no está absolutamente contraindicado, su administración debe evaluarse cuidadosamente. Estudios clínicos han sugerido un posible aumento del riesgo de complicaciones neonatales si se utiliza en las últimas etapas del embarazo. El medicamento puede causar síntomas de abstinencia en el recién nacido, tales como irritabilidad, dificultades respiratorias o temblores.
Durante la lactancia, el principio activo puede pasar a la leche materna en pequeñas cantidades. Por esta razón, solo debe usarse si el beneficio esperado para la madre supera claramente el posible riesgo para el lactante.
Poblaciones específicas
En niños y adolescentes menores de 18 años, el uso de Citalopram no está generalmente recomendado debido al aumento del riesgo de pensamientos suicidas y conductas agresivas. En estos casos, el tratamiento solo debe iniciarse bajo estricta indicación y seguimiento especializado.
En personas mayores de 65 años, se debe administrar con precaución y a dosis más bajas, ya que la sensibilidad a los efectos del fármaco es mayor y puede existir un mayor riesgo de alteraciones del ritmo cardíaco o reacciones adversas neurológicas.
Efectos secundarios
El Citalopram, como todos los medicamentos, puede provocar efectos secundarios, aunque no todas las personas los presentan. La mayoría de los síntomas adversos son leves y transitorios, especialmente durante las primeras semanas de tratamiento, mientras el organismo se adapta al medicamento. No obstante, es importante conocer las posibles reacciones para identificar situaciones que requieran atención médica o ajustes en la dosis.
Efectos comunes
Los efectos secundarios más frecuentes asociados al uso de Citalopram tienden a ser leves y temporales. Suelen aparecer durante las primeras semanas del tratamiento y, en muchos casos, desaparecen sin necesidad de interrumpir el uso del medicamento. Entre los más comunes se encuentran:
- Náuseas
- Sequedad bucal
- Somnolencia o fatiga
- Mareos
- Aumento de la sudoración
- Disminución del apetito
- Trastornos del sueño (insomnio o somnolencia)
Estos síntomas suelen mejorar con el tiempo, y en general no requieren suspensión del tratamiento, aunque deben ser comunicados al profesional de salud en el seguimiento clínico.
Efectos menos frecuentes pero importantes
En ciertos casos, pueden presentarse efectos secundarios menos comunes que requieren mayor vigilancia médica, especialmente si se intensifican o interfieren con la vida cotidiana. Algunos de estos efectos incluyen:
- Disfunción sexual (reducción del deseo sexual, dificultades para alcanzar el orgasmo o disfunción eréctil)
- Aumento o pérdida significativa de peso
- Temblores
- Agitación o ansiedad al inicio del tratamiento
- Cambios en la presión arterial o ritmo cardíaco
Si bien no son habituales, estos síntomas deben ser evaluados por un profesional para determinar si es necesario ajustar la dosis o cambiar el tratamiento.
Cuándo contactar a un profesional
Existen efectos adversos graves que, aunque poco frecuentes, requieren atención médica inmediata. Entre ellos se incluyen:
- Pensamientos suicidas o comportamientos autolesivos, especialmente en las primeras semanas del tratamiento o tras un cambio de dosis
- Síntomas del síndrome serotoninérgico: confusión, fiebre alta, espasmos musculares, sudoración excesiva, cambios en la presión arterial
- Reacciones alérgicas graves: erupciones cutáneas, picazón, hinchazón en cara o lengua, dificultad para respirar
- Convulsiones
- Hemorragias inusuales, como sangrado de encías o aparición fácil de hematomas
Ante la presencia de cualquiera de estos síntomas, se debe suspender el tratamiento y acudir de inmediato al servicio médico correspondiente. La vigilancia continua y una comunicación abierta con el profesional de salud son claves para garantizar un uso seguro y efectivo del Citalopram.
Preguntas frecuentes (FAQs)
En esta sección respondemos algunas de las preguntas más comunes que los usuarios suelen hacerse sobre el uso y adquisición de Citalopram. La información está diseñada para ofrecer claridad sobre aspectos prácticos del tratamiento, siempre con un enfoque responsable y orientado a la seguridad del paciente.
¿Puedo comprar citalopram 20 mg sin receta en BoticaEspanol?
Sí, en BoticaEspanol es posible adquirir citalopram 20 mg sin necesidad de presentar receta médica. Esta opción facilita el acceso al tratamiento para personas que ya conocen el medicamento, cuentan con experiencia previa en su uso o tienen dificultades para acudir a una consulta presencial. BoticaEspanol opera como una farmacia online confiable, ofreciendo procesos seguros de compra, entrega discreta y atención personalizada en español.
Sin embargo, se recomienda iniciar o modificar el tratamiento únicamente bajo orientación médica profesional, incluso si el medicamento puede obtenerse sin receta en esta plataforma.
¿Cuál es el citalopram precio aproximado en BoticaEspanol?
El citalopram precio puede variar según la marca, la presentación (genérico o de marca) y la cantidad de comprimidos por caja. En general, los precios se mantienen accesibles en comparación con otras farmacias físicas o plataformas digitales, y es habitual encontrar promociones o descuentos por la compra de varias unidades.
Además del precio competitivo, BoticaEspanol ofrece una experiencia de compra orientada al cliente hispanohablante, con asistencia en su idioma y métodos de pago seguros.
¿Cuánto tiempo tarda en hacer efecto el Citalopram?
El inicio del efecto terapéutico del Citalopram no es inmediato. En la mayoría de los casos, se empieza a notar una mejoría de los síntomas entre las dos y cuatro semanas posteriores al inicio del tratamiento. Algunos pacientes pueden experimentar pequeñas mejoras en el sueño o el apetito antes de notar cambios significativos en el estado de ánimo.
Es fundamental continuar el tratamiento de forma constante, incluso si no se perciben beneficios inmediatos, ya que la eficacia del fármaco se desarrolla de manera progresiva.
¿Es seguro tomar Citalopram durante mucho tiempo?
Sí, el Citalopram puede tomarse de forma prolongada siempre que exista supervisión médica. Muchos tratamientos para la depresión o los trastornos de ansiedad requieren una duración de varios meses o incluso años para mantener la estabilidad emocional y prevenir recaídas.
El seguimiento periódico por parte de un profesional permite ajustar la dosis, valorar los efectos a largo plazo y decidir el momento oportuno para reducir o suspender el medicamento si fuera necesario.
¿Qué hago si olvido tomar una dosis?
Si se olvida una dosis de Citalopram, se debe tomar tan pronto como se recuerde, siempre que no esté cerca de la siguiente dosis programada. En ese caso, lo más recomendable es omitir la dosis olvidada y continuar con el horario habitual. No se debe tomar una dosis doble para compensar la omisión.
La regularidad en la toma diaria es clave para mantener la eficacia del tratamiento, por lo que puede ser útil establecer recordatorios o rutinas que ayuden a evitar olvidos. En caso de olvidos frecuentes, es aconsejable informar al profesional de salud para valorar alternativas de seguimiento.
Verificado y desarrollado por Dra. Marta Celaya Ruipérez
Dra. Marta Celaya Ruipérez es una psiquiatra especializada en salud mental infantil y del adolescente, con una sólida trayectoria en el diagnóstico temprano de trastornos del neurodesarrollo, como el TDAH, el espectro autista y los trastornos de ansiedad en edades tempranas. Se licenció en Medicina por la Universidad de Zaragoza, y realizó su residencia en Psiquiatría en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, donde también cursó una formación específica en psiquiatría infantil y adolescente. Obtuvo un Máster en Neuropsicología Clínica por la Universidad de Deusto y ha complementado su formación con cursos internacionales sobre intervención familiar y terapia basada en la mentalización.
Actualmente, la Dra. Celaya Ruipérez es responsable de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente del Hospital Universitario Miguel Servet en Zaragoza, y colabora como asesora clínica en programas escolares de prevención del suicidio y alfabetización emocional. Es miembro de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente (AEPNyA) y de la European Society for Child and Adolescent Psychiatry (ESCAP). Conocida por su sensibilidad hacia la infancia y su enfoque centrado en la familia, es una voz destacada en la promoción de la salud mental desde las etapas más tempranas.
"Escuchar a un niño es empezar a sanar el futuro." – Dra. Marta Celaya Ruipérez
